martes, 2 de enero de 2018

Pájaros sin jaulas


Siempre es más fácil
escribir sobre lo más lejano,
o acerca de aquello tan cercano
que permanece oculto.

Otras personas, lugares;
lo que habita en ese límite
que es tan propio como ajeno
y, por ello, no es de nadie.

En ese espacio de desconexión
no existe el bien ni el mal,
mas se precisa de un valor
que escapa a lo mundano.

Solo ahí es donde se subsiste,
se hace resistencia al egoísmo,
a la conciencia oportunista,
a las acciones que son vanas.

Solo ahí, solamente ahí,
nada interfiere en las palabras;
las metáforas no son más
que pájaros sin jaulas.

lunes, 25 de diciembre de 2017

“Aquí jamás se ha dicho que la inmigración sea un problema”

Ruth Sarabia es Doctora en Periodismo. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación, como Diario Sur o TVE, y en el Gabinete de prensa de la Universidad. Es experta en Participación y Voluntariado y tiene un Máster en Alta Dirección de Instituciones Sociales. Ha sido Directora técnica de Participación Ciudadana y desde 2015 es Directora General de las tres áreas que componen la concejalía de política social: Igualdad, Derechos Sociales y Participación Ciudadana.


-          El año llega a su fin. ¿Qué balance hace con respecto a los derechos sociales en Málaga en 2017?
En los últimos años hemos estado afectados en nuestra ciudad por una crisis muy importante que ha hecho que ciertos derechos sociales, que considerábamos que estaban garantizados, de pronto se tambalearan. Pensábamos que teníamos una estructura de servicios sociales fuerte y en cuanto ha llegado la crisis nos hemos dado cuenta que no era tan fuerte como creíamos. Ya hemos pasado los peores años y se nota en el número de personas nuevas que entran a servicios sociales que ya no llevan el ritmo de años anteriores, la situación se ha estabilizado. El problema es que, aún así, lo que da seguridad y garantiza los derechos sociales no somos las administraciones públicas, es tener un puesto de trabajo garantizado, que es lo que le da dignidad a la persona. Desde las administraciones ponemos tiritas pero, a veces, cuando alguien ya se está desangrando, y eso no son soluciones a largo plazo, son soluciones para paliar una situación en corto o medio plazo, para dar un poco de oxígeno hasta que encuentran un empleo. Los puestos de trabajo han aumentado y el número de nuestras personas usuarias que han conseguido un trabajo después de estar en desempleo mucho tiempo ha sido muy importante, pero son trabajos precarios, empleos que no nos permite decir que se ha solucionado la situación de vulnerabilidad que tenía esa familia; sí se ha salido de la situación de la extrema necesidad y se pasa a estar en riesgo de exclusión social sin estarlo realmente, pero no es una solución para plantear que ya pueden salir totalmente del círculo de los servicios sociales. Desgraciadamente, necesitamos un empleo de más calidad y más estable y que afecte a los dos miembros de la pareja para conseguir que esa familia tenga asegurado su techo, su comida, su ropa, y puedan tener un acceso a la alimentación normalizado. Para eso se necesitan años y la mejora en la calidad del empleo. Lo fundamental es que garanticemos sus derechos sociales.
Hemos tenido que tener mucha creatividad e imaginación frente a la crisis y a las situaciones de vulnerabilidad de las familias porque en muchos casos, las medidas tradicionales que habíamos puesto en años anteriores no servían, ya que las circunstancias de hoy en día eran diferentes a las que teníamos antes de 2017.
Hemos tenido que dar una vuelta de tuerca para todo para intentar evitar que las familias cayeran en esa rueda de la que es muy difícil salir dentro de los servicios sociales. Hemos intentado que las ayudas se dieran siempre que hubiera un compromiso por parte de la persona por salir de ese círculo de la pobreza, no de quedarse cobrando 400 euros para siempre, porque esa no es la solución a los problemas; la solución es que te encuentres en un itinerario de inserción socio-laboral. Y eso es lo que les hemos exigido, entre comillas, a las familias a las que les dábamos esas prestaciones. Les ayudamos, pero se tienen que comprometer a que si sale un curso de formación lo van a hacer, así es como van a tener la oportunidad de reinsertarse, si no nunca van a salir de esta rueda, y dentro de la rueda no les estamos dando la solución a sus problemas, solo les estamos dando un poco de ayuda.

-          ¿Cómo va el proceso de adaptación del Área a la nueva Ley de Servicios Sociales de Andalucía?
Celebramos que exista por fin la nueva ley porque han sido más de 30 años en los que ya, sobre todo en los 10 últimos años, llevábamos mucho tiempo exigiendo a la Junta de Andalucía que hiciera una modificación. Era una ley arcaica que no recogía la realidad que en nuestra región y en nuestra ciudad se estaba produciendo en el tema de derechos sociales. Celebramos que exista, pero nos hubiera gustado que hubiese recogido de alguna manera las propuestas que se hicieron por parte del equipo técnico sobre todo, porque en el Área hicimos un proceso de recogida por parte del equipo técnico para mejorar el texto de la ley y poquitas cosas se tuvieron en cuenta al respecto.
¿Qué pensamos de la adaptación? Estamos en ello, hay cosas que ya cumplíamos perfectamente y no hemos tenido que hacer ninguna adaptación y hay otras cosas que sí tenemos que volver a plantearnos, por ejemplo: ahora hay una posibilidad de que la persona usuaria elija a qué trabajador o trabajadora social quiere. Hasta ahora siempre se le asignaba por la zona de trabajo social, por la UTS que le correspondía. En muchos casos son simplemente mecanismos para dar nueva información a la persona, que no nos exige reconvertirnos. En otros casos sí nos exige, por ejemplo: un incremento en las plazas de oposiciones que hay que sacar y hemos comenzado después de muchos años de congelación a sacar plazas para este mismo 2017, 3 plazas de trabajo social, que se van a incrementar en las futuras anualidades; porque la ratio que tenemos que cumplir en relación con el número profesionales con el de usuarios y usuarias estamos todavía muy por debajo y por eso tiene que incrementarse la contratación y en este caso, como es contratación pública, tiene que ser a través de unas oposiciones o de un concurso-oposición. Teníamos en los años atrás un Decreto del Gobierno que llevaba más de 6 años vigente que no permitía, de ahí la congelación, esos puestos de trabajo. No posibilitaba que se incrementara el funcionariado de ninguna de las administraciones públicas debido a la crisis que estábamos pasando y a que había que cumplir una serie de techos de gasto. Ahora que se han abierto las posibilidades, eso es lo que vamos a hacer para tener un personal estable e intentar acercarnos a esa ratio que tenemos que cumplir y que ya viene establecida en la Ley de Servicios Sociales.

Nos hubiera gustado que hubiésemos sido un poco más ambiciosos, y que no estemos otros 30 años sin cambiar la ley. Ya en ésta echamos de menos algunas cosas, pues hubiera estado mejor tener garantías, por ejemplo, que los programas para población gitana, para población inmigrante, por las zonas de transformación social tuvieran asegurada la financiación y no estemos a voluntad de unas subvenciones que hay unos años que pueden salir y otros que no. Son problemáticas que tenemos desde hace 20 años encima de la mesa y no se han solucionado y la Ley de Servicios Sociales podía permitir esa financiación estable y haberlo tenido asegurado y recogido dentro de la propia ley, y al final se ha optado por continuar con el modelo que se tenía. Hay cosas que podíamos haber mejorado, como en todas las leyes, y otras que algo sí se ha recogido para modernizar lo que estábamos viviendo.

-          ¿En qué momento se encuentra la ciudad en el ámbito de actividad social con respecto a la Comunidad autónoma andaluza y al resto de España?
En el ámbito social, la comunidad entera, Andalucía y Málaga dentro, estamos a años luz en casi todas las ratios, en negativo desgraciadamente, respecto a otras comunidades autónomas de España. En el índice de pobreza infantil, el índice de personas usuarias de los servicios sociales..., Andalucía está en lo más bajo dentro de España. Dentro de Andalucía hay provincias que se encuentran en peores circunstancias que Málaga.

Nos preocupa porque, al final, la pobreza de menores viene muy ligada a todo lo que tiene que ver con el empleo y la educación, y en estas áreas Andalucía sigue estando a la cola de España, se nota en que las familias sean más pobres. Se tiene peor empleo, más precario, de peor calidad, más estacional y encima en  educación en todos los informes europeos incluido el PISA salimos a la cola, teniendo por delante nuestra a países como Bulgaria o Rumania en educación. Hace que te lleves las manos a la cabeza. Tenemos un estudio, que ha hecho el Observatorio para la Inclusión Social que tenemos en el Área, en el que se comprueba radicalmente que más del 80% de las personas usuarias de Servicios Sociales no tiene la Educación Primaria terminada y por eso muchas veces vienen a los Servicios Sociales, ya que porque no pueden acceder a un empleo de mejor calidad o mejor calificación y tienen muchas más cortapisas a la hora de poder estar integradas dentro de una sociedad. Si continuamos teniendo tan malos resultados en los datos de educación, fracaso escolar, absentismo, de abandono, incluso del sistema educativo antes de acabar la ESO, volveremos a perpetuar estos malos resultados en el ámbito social. Nada ocurre porque sí, ocurre por unos temas que son los prioritarios y es esa formación para que te dé acceso al mercado laboral.

Me preocupa que, si bien Málaga no es la provincia que está peor de la Comunidad, Andalucía sí lo está con respecto al territorio nacional, y España también está a la cola dentro de la Unión Europea.

-          ¿Cómo ha evolucionado el tejido asociativo de Málaga con relación al Área? ¿Han mejorado las sinergias?
El tejido asociativo a mejorado muchísimo. Recuerdo cuando llegué, el año que viene hace 15 años que estoy trabajando en el Ayuntamiento, teníamos escasas 1.000 asociaciones y ahora mismo tenemos 3.200 asociaciones en el registro. Esto no implica que todas estén haciendo actividades todos los días, implica que al menos 2.500 estén activas, que ya es un tejido asociativo muy vivo. En número de asociaciones registradas, Málaga ya está la 2ª de España, solo nos supera Barcelona que tiene una tradición de movimiento asociativo mucho mayor, tiene cerca de 6.000 entidades. Pero hemos conseguido superar en número de entidades a Madrid; significa que no siempre que haya más cantidad es síntoma de que son los mejores, refleja que es muy sencillo crear una entidad.

En Málaga si hay interés por una causa la gente no tiene problema en asociarse, crear una entidad y trabajar por esa causa. Sobre todo son entidades de carácter social, cuando yo entré hace 15 años la mayor parte de asociaciones que existían eran de vecinos porque había unas carencias que ya están cubiertas. Las personas de Málaga, que sí somos solidarias, ante la crisis que hemos pasado hemos visto que había que dar un paso adelante y echar una mano.

-          ¿Qué visión cree que tiene la ciudadanía malagueña de los servicios sociales municipales?
En los peores años de la crisis en otras ciudades nos decían que tenían verdaderas guerras abiertas contra los Ayuntamientos, contra las instituciones, manifestaciones en las plazas de sus ciudades y de sus pueblos, colas larguísimas para conseguir una ayuda... Y aquí no hemos tenido nada de eso. Aquí hemos tenido dos cosas: en nuestra comunidad las familias son todavía más importantes que en otras zonas de España, tenemos muy arraigado el sistema familiar que sirve de red de contención y de apoyo, y también un buen sistema de servicios sociales, que no ha hecho que existan colas ni demandas causadas por falta de atención a la hora de recibir ayudas; no ha habido ningún colapso de los servicios sociales porque ya tenían una estructura muy bien distribuida en los 11 distritos. Eso es porque se ha apostado incrementando en los últimos 10 años de 500.000 euros que teníamos para ayudas a 6.000.000 euros.

Pero la ciudadanía en general no conoce los servicios sociales, solo lo conoce quien lo tiene que utilizar que lo valoran muy bien. Aunque a raíz de la dependencia se democratizaron un poco los servicios sociales, hasta entonces solo era para las personas pobres. Aún así saben que existimos pero no saben para qué hasta que les toca. Una vez que son personas usuarias nuestras la valoración es muy positiva, más de un 8, y estamos muy contentos.

-          En la provincia de Málaga se contabilizan aproximadamente unos 3.000 casos activos de violencia de género que se producen en todas las edades y capas sociales. ¿Es el Pacto de Estado contra la Violencia de Género el principio de la solución a esta realidad en el conjunto de España?
Es el principio, sí. Dentro del Pacto, que incluye casi 250 medidas, hay muchas de todo tipo. Unas que se tienen  que tomar a escala nacional, otras a escala autonómica, y otras en el ámbito local. Tenemos mucha fe en las medidas que en el ámbito local vayamos a priorizar. Aún no hemos tenido las reuniones a través de la FEM (Federación Española de Municipios) para que los municipios digamos qué partes nos van a tocar de atención a las víctimas, recursos de acogida, campañas de sensibilización, apoyo económico a las mujeres víctimas de esa violencia. Nos tienen que decir hasta qué punto se nos va a escuchar, porque el equipo de profesionales que tratan a las víctimas de violencia de género está en los municipios. Nos hubiera gustado que la financiación hubiera venido distribuida de otra manera para que los ayuntamientos tengamos más recursos, porque ahora todo lo que hacen los ayuntamientos se hace ‘a pulmón’, sin financiación autonómica, ni nacional. Respecto a las medidas, el Pacto va a dotar de un mayor valor a la parte educativa. Si no empezamos a trabajar cuanto antes con esos niños y niñas, difícilmente cuando sean personas adultas se va a revertir una situación de violencia. Hay que empezar a trabajarlo cuanto antes, con algo obligatorio dentro del propio currículo educativo, no con charlas puntuales. Hasta que la juventud no se dé cuenta de ciertas conductas que son violencia de género, como el control a través de las redes sociales y las nuevas tecnologías, estaremos en las mismas. Podemos intervenir con niños, niñas y mujeres que han sido víctimas, pero, o cambiamos la raíz del problema, o las administraciones solo podremos poner tiritas.
-          Hasta finales de octubre, la cifra de inmigrantes llegados en patera a las costas andaluzas supera las 12.000. Esta cifra no deja de crecer. ¿Están Málaga y Andalucía preparadas para acoger a tantas personas?

No estamos preparadas. Aquí también hay un tema diplomático. Marruecos ha decidido no controlar sus costas durante un tiempo. Esto hace que la inmigración llegue a nuestras costas. Es imposible recibir a 100, 200 inmigrantes al día. Los problemas son siempre los mismos, si no se frenan donde se tienen que frenar, seguirá pasando. En una ciudad como la nuestra, con la cifra de paro que tenemos, cuando estas personas llegan sin formación, sin hablar el idioma, sin papeles... ¿cómo van a tener una vida mejor? Para estas personas sí es una vida mejor porque no tenían antes el acceso a lo que aquí le ofrecemos cuando vienen: un techo, comida, ropa. Para quienes que estamos aquí estas circunstancias son infrahumanas. Cada año aumentamos nuestras plazas para personas extranjeras. Somos ciudad refugio y hemos dado dinero, casas, pisos y centros para que las personas refugiadas tuvieran las mejores condiciones. Somos un ayuntamiento y nuestros medios son finitos. Hay que ayudar a la gente de aquí a la que viene de fuera. En Málaga hemos cuidado muchísimo siempre el tema de la convivencia. Lo correcto, como se ha hecho en años anteriores, es que las llegadas se produzcan pausadamente, escalonadamente y distribuir por el territorio nacional los medios para atender a estas personas.

-          El último informe de la Red Andaluza contra la Pobreza y la Exclusión Social señala que el 33% de la población infantil de la Comunidad autónoma está en riesgo de pobreza o exclusión. El grupo de edad que presenta un mayor índice AROPE es el de 16-29 años con un 45,52%. Una de las consecuencias de este problema es su reproducción a través de generaciones. ¿Son efectivas las políticas sociales locales actuales con respecto a la pobreza infantil y juvenil?

El problema es que las políticas locales son políticas coyunturales, no estructurales. Si los pilares básicos de vivienda, educación y empleo no son de nuestra competencia, ¿cómo vamos a arreglarlo?  Para mí es un error que esto dependa de las comunidades autónomas, porque implica que dentro de tu propio territorio nacional te va a condicionar haber nacido en Andalucía o en el País Vasco. No debería haber diferencias entre territorios de un mismo país. En Navarra o País Vasco tienen garantizadas la mejor educación, el empleo y el acceso a la vivienda. Al contrario que aquí. Planteamos que estas tres políticas sean las mismas para todo el territorio nacional. No puede haber una España de primera y una España de segunda división.

-          El Departamento de Estado de EE.UU. elogió a Málaga por su proyecto pionero interdisciplinar en materia de prevención contra la radicalización. ¿Puede comentarnos en qué consiste esta iniciativa y qué resultados se esperan?

Es un proyecto pionero que solo se hace en Málaga y por eso vienen tanto de otros lugares a verlo. No le dimos tanta importancia cuando empezamos a trabajar hace ya tanto tiempo. En Málaga, el fomento de la convivencia hace que las personas extranjeras estén bien cuidadas desde que llegan. Hemos fomentado las relaciones con asociaciones de las diferentes comunidades de sus propios países que les sirven de redes de apoyo y acogida. Hay 153.000 personas extranjeras, no llega al 10% de la población y esto permite que se pueda trabajar bastante bien. Tener inmigrantes se ha vivido siempre con una gran normalidad gracias al turismo. Además, la ciudadanía malagueña es gente abierta y hospitalaria. Desde el Ayuntamiento, desde que se creó el área de inmigración se han querido dar unas circunstancias especiales; que las personas que se empadronaran recibieran una carta directa del alcalde en la que pone a su disposición los servicios sociales y la entidad de su comunidad para contactar. Son acogidas desde que llegan. El clima de tolerancia ha sido muy bien valorado por la población extranjera. Aquí jamás se ha dicho que la inmigración sea un problema. El carácter de la ciudadanía malagueña es de una ciudad cosmopolita. En París, por ejemplo, se han creado guetos. No extraña que la gente se radicalice, pues pagan impuestos y no reciben los servicios, ni tienen los mismos derechos que la gente de allí. Si entran mafias que lavan la cabeza a la juventud que no tiene una buena educación, que no encuentra trabajo, que se consideran parias para la sociedad, pues acaba convencida que son de segunda por ser de una religión diferente. Aquí trabajamos en la prevención. La gente no puede olvidar sus orígenes, ni su religión. Todos llevamos una mochila con lo que tenemos. A pesar de la crisis no se ha menguado un euro en cooperación internacional. Hemos volcado toda la experiencia que llevábamos haciendo en distintos planes: inclusión, ciudadanía y convivencia, y lo hemos puesto en el plan de prevención de la radicalización. Con esto, intervenimos socialmente con profesionales de la psicología, la educación, el trabajo social justo antes de que haya ningún problema. No hay orgullo mayor que las personas extranjeras me digan que les han hecho sentir parte de la comunidad. En cuanto estás aquí, eres vecino o vecina de Málaga. Si una persona se siente de aquí, nadie le va a lavar la cabeza para que ataque a la gente.

-          A grandes rasgos, ¿cuáles son los objetivos sociales más importantes del año 2018?

Principalmente, trabajar con las familias en peores circunstancias. Estamos haciendo un plan de choque integral, para que, volcando todos los recursos que tenemos, salgan de la rueda de la pobreza. Si garantizamos sus suministros vitales básicos, el alquiler de tres años, curso de formación con obligación de inserción laboral... Si trabajamos con ellas durante 3 años con las 550 familias más vulnerables, queremos pensar que se romperá el círculo. Hemos de comprobar que si ponemos un plan integral sobre la mesa en vez de tiritas, se consigue. Queremos garantizar los derechos sociales para las personas que están en situación de vulnerabilidad total.

Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

Las Agrupaciones de Desarrollo: una nueva mirada de los proyectos sociales


La Comisión Europea define las Agrupaciones de Desarrollo como “asociaciones estratégicas” que reúnen a los agentes apropiados de una zona o sector que tengan interés en cooperar para “desarrollar un enfoque integrado sobre problemas multidimensionales”. Estas agrupaciones fueron introducidas por EQUAL como una nueva forma de diseñar y ejecutar los proyectos. EQUAL es “la Iniciativa Comunitaria de Recursos Humanos que, cofinanciada por el Fondo Social Europeo (FSE) promueve, en un contexto de cooperación transnacional, nuevos métodos de lucha contra las discriminaciones y desigualdades de toda clase que se producen en relación con el mercado de trabajo”.

El Ayuntamiento de Málaga, a través del Área de Derechos Sociales, colabora con las entidades sociales impulsando estas Agrupaciones de Desarrollo para aunar esfuerzos, recursos e ideas en ámbitos diferentes. En la actualidad tiene en marcha las de Prevención de adicciones, Unidos contra el cáncer, Puerta Única, Prevención del Suicidio, LGBT, Infancia y familia, Málaga Ciudad Saludable y Plan Transversal por la Convivencia y la prevención de la Radicalización Violenta.

Auxiliadora Martínez Moreno, jefa de Servicio de Acción Comunitaria y  Dependencia explica que “una Agrupación de Desarrollo es una metodología de trabajo integrada y formada por representantes del tejido asociativo y por un equipo técnico y de personal funcionario del área competente”. Por su parte, María Dolores Aurioles Florido, jefa de Servicios de Derechos Sociales, expone que “el objetivo que comparten todas las asociaciones que forman parte de una agrupación es el mismo: entienden que su prioridad la comparten también otros y creen que la alianza de los intereses entre el tejido asociativo y la administración es útil y común”.

Una Agrupación de Desarrollo, según su enfoque, se puede clasificar en: Geográfica, cuando aborda problemáticas relacionadas con la situación socioeconómica de un territorio; o Sectorial, cuando trata problemáticas de un sector social o económico concreto o, excepcionalmente, se centra en las causas de discriminación de uno o varios grupos específicos. Toda agrupación debe incluir aquellos agentes clave capaces de afrontar el ámbito de actuación de su proyecto: autoridades públicas, asociaciones sin ánimo de lucro, interlocutores sociales, así como cualquier otro tipo de entidad que pueda contribuir al éxito del proyecto.

“El primer paso para empezar a constituir una agrupación lo da la administración con el fin de compartir el objetivo común, rentabilizar recursos, hacer equipo e ir de la mano y sumar esfuerzos”, comenta María Dolores Aurioles. La primera que nació fue la Agrupación de Desarrollo de Prevención de adicciones en 2005, seguida en 2008 por la de Atención a Personas Sin Hogar de Málaga y en 2012 la de Unidos Contra el Cáncer. En 2013 se conformó la Agrupación de Desarrollo LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) y en 2014 se crearon la de Prevención del Suicidio y Málaga Ciudad Saludable. En 2015 se constituyó  la de Menores y Infancia. En el mismo año se aprobó el Plan Estratégico Nacional de Lucha contra la Radicalización violenta, siendo Málaga elegida por el Ministerio del Interior como ciudad piloto para la implementación de dicho plan estratégico, iniciándose así la agrupación para el Plan Transversal por la Convivencia y la Prevención de la Radicalización Violenta. “Todas las agrupaciones son muy importantes”, afirma Auxiliadora Martínez.

En 2015 se contaba con 7 agrupaciones que ya englobaban a unas 66 entidades sociales. Un número que ha aumentado considerablemente en estos dos últimos años, ya que “surgen nuevas realidades y nuevas necesidades (la sociedad es cambiante) además, también vamos de la mano de una agenda política”, aclara Auxiliadora Martínez. “El tejido asociativo en estos últimos 5 años se ha desarrollado de forma muy activa y ha empezado a profesionalizarse mucho. Las entidades han comenzado a dotarse de herramientas técnicas y de un equipo técnico que hace un trabajo muy importante que complementa el nuestro; desde este impulso es cuando nosotros como administración vemos la oportunidad para hacer alianzas, ya que los proyectos europeos están basando en alianzas todo el trabajo social”, expone María Dolores Aurioles. “Trabajar en solitario en esto no sirve absolutamente de nada, trabajar en equipo probablemente es mucho más rentable socialmente”, confirma la jefa de Servicio de Derechos Sociales.

Desde las Agrupaciones de Desarrollo se llevan a cabo numerosas actuaciones, una de ellas muy significativa es la que tuvo lugar el pasado 3 de diciembre en la calle Alcazabilla: el Mercadillo solidario. Esta actividad deriva de la Agrupación de Desarrollo Unidos contra el Cáncer, compuesta por 9 entidades: FMAEC, Fundación Teodora, Asamma, Cudeca, AECC, Avoi, Ronald McDonald, Luis Olivares, y Cesare Scariolo. Otras actuaciones destacadas de esta agrupación son la conmemoración del Día Mundial de Lucha Contra el Cáncer Infantil y la Conmemoración del Día Mundial de Lucha Contra el Cáncer de Mama. “En la agrupación Unidos contra el cáncer nos reunimos de forma intensa 6 meses al año y de forma puntual el resto del año; es una agrupación formada por 8 entidades que han llegado a acuerdos para colaborar juntas en ciertas actuaciones, como la carrera de la mujer, que la hace Igualdad”, explica María Dolores Aurioles.

En el Mercadillo Solidario Unidos contra el Cáncer “cada una de las entidades vende todo aquello que hace durante el año, como ropa o bisutería. El Pimpi colabora estrechamente con ellas dando también  una chocolatada a las 17:00 horas; después, a todas aquellas personas que gastaron 10 euros, este año, por primera vez, le dieron una tapa y un refresco; vemos así como la iniciativa privada, en este caso El Pimpi, se van sumando y apoyan a las entidades”, comenta la jefa de Servicio de Derechos Sociales. “Son políticas de responsabilidad corporativa”, asegura la jefa de Servicio de Acción Comunitaria y  Dependencia.

“El Mercadillo ha cambiado mucho, ya que los primeros años lo hacíamos en sitios privados, en hoteles, pero para un ciudadano no es lo mismo pasar por una calle y ver directamente que está allí”, aclara María Dolores Aurioles. “El gran salto fue salir a la calle; también es muy importante el voluntariado que respalda a las entidades y ayuda a las personas que acaban de caer en el cáncer y no saben cómo orientarse, qué es lo que les va a pasar, a qué lugar tiene que acudir...”, esclarece María Dolores Aurioles. “El Mercadillo Solidario se ha convertido en un referente”, afirma Auxiliadora Martínez.


Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

viernes, 1 de diciembre de 2017

“La infancia siempre es la víctima silenciosa de las políticas de austeridad”



Santiago Mesa es maestro especialista en preescolar. Desde 2006 es el Jefe de Sección de Menores y Familia en el Centro Municipal de Atención a Infancia y Familia. Siempre  ha estado ligado a la gestión de centros de servicios sociales especializados y equipamiento. Hablamos con él sobre  la actualidad política y social en el ámbito de la infancia.

-          ¿Qué proyectos se plantea para el futuro próximo en relación a la infancia en Málaga?
Tenemos los retos que suponen la implantación de la nueva Ley de Servicios Sociales de Andalucía y la nueva Ley de Infancia y Adolescencia que ya tiene su borrador y está prevista para aprobarse el año que viene. Es un reto porque se va a crear un nuevo escenario para la atención a la familia que es la declaración de la situación de riesgo. Supone un paso previo para tomar una medida de protección con menores y supone también un protocolo a la hora de elaborar un plan de intervención; una comisión de valoración de esa situación de riesgo que tiene que decir sí o no a esa petición de riesgo; unos plazos que hay que cumplir y unos objetivos que marcar con la correspondiente notificación a la familia. Es un trabajo técnico, administrativo y de metodología que va a ser un reto tanto para los ETF, los servicios sociales especializados y los comunitarios, que tendrán que integrarse. Los ayuntamientos se van dotando de competencias a veces de forma no paritaria con los recursos humanos existentes y eso va a suponer un sobreesfuerzo para todos y todas. Ya en un futuro más lejano el objetivo es que los servicios sociales comunitarios y los ETF estén más unidos, buscando, más si cabe, trabajar de forma conjunta.

-          ¿Qué supone la nueva Ley  de Servicios Sociales con respecto al ámbito de la infancia?
Aporta escenarios positivos porque habla de derechos y deberes de la infancia. También da detalles sobre la figura del acogimiento. Supone un avance sobre la declaración del desamparo que insiste en la recuperación de la familia. Dota a los ETF de unos equipos fundamentales y muy cercanos a lo que es la intervención comunitaria como algo integrador. La ley viene a poner algo de orden en aspectos difuminados como es la protección de la infancia. El fallo es que no está dotada de recursos económicos y humanos. No viene con nuevo personal, presupuesto... Los servicios sociales parece que son un cajón de sastre en el que todo entra, cuando no están dotados para todo lo que se viene encima. No es proporcional a los recursos que tenemos...

-          ¿Los recortes económicos afectan a los derechos de la infancia?
Totalmente. La infancia siempre es la víctima silenciosa de las políticas de austeridad. Siempre es así. Invertir en infancia es invertir en futuro. Interesa que haya una mejor formación para la juventud, que generen riqueza aquí, pero eso es pensar a largo plazo. Sin embargo, el corto plazo es lo que prima en las cuestiones políticas.

-          ¿Han cambiado los problemas  asociados a menores en los últimos años?
Se ha introducido la cuestión cibernética: Internet, las redes sociales como un elemento nuevo. Las personas adultas estamos accediendo con desventaja y la juventud ya lleva tiempo. Es la primera situación de conocimiento científico-tecnológico que se da en la historia de la humanidad en la que la población adulta están por detrás de la juventud. Esto tiene su lado bueno y lado malo. La ciudadanía adolescente no es consciente que una usurpación de identidad es un delito; una coacción, amenaza o el insulto grave a través de la red puede ser delito de acoso. Están sucediendo nuevas realidades en el entorno de las redes sociales que hacen que determinadas personas jóvenes que pudieran pasar desapercibidas con este tipo de delitos, hoy están pasando. De hecho, la Fiscalía de Menores sitúa los delitos en el ámbito cibernético casi al mismo nivel que los que  suceden fuera de él.  Hay entonces un nuevo perfil de presunto o presunta delincuente que sitúa a unas personas jóvenes a las que hay que atender, en el ámbito judicial, familiar y en el de la prevención. Después, en lo que se refiere a la intervención familiar, no ha habido cambios en los perfiles. Hay que recordar que no solo se interviene con familias de barriadas marginales o en riesgo de exclusión social, sino que también se da en la clase alta.

-          ¿A qué rango de edad están más dedicadas las actuaciones que se realizan desde infancia?
Los ETF están dirigidos a todas las edades, pero hay que poner el foco en la infancia temprana. Sí hay un perfil de adolescentes, relacionado con violencia, agresividad... Sobre todo intervenimos con las personas más vulnerables. Por ejemplo, en Participación Infantil la edad va desde los 8 a los 17 años. Hay un repunte ahora de jóvenes que quieren estar en el proyecto de Participación. Lo que pasa es que las realidades son distintas. Estamos trabajando en dar una respuesta a quienes van a cumplir 18 años, ya que consideramos que ‘se jubilan’ y no hay espacio proporcional para este grupo y trabajamos para que puedan seguir proponiendo y trabajando por la ciudad.

-          ¿Cómo se coordina el centro con el resto organizaciones e instituciones?
Depende de los programas y los proyectos. Los ETF se coordinan diariamente  con el Servicio de Protección de Menores y Apoyo a la familia; y con Educación, con los servicios especializados en caso de problemática social de la Junta. Mantenemos una Agrupación de Desarrollo de Infancia, Juventud y Familia, que forman 26 asociaciones del ámbito y con la que llevamos casi dos años trabajando de forma conjunta  buscando proyectos comunes y sinergias. Preparamos los días especiales como el Día de la Niña, Día de los Derechos de la Infancia... Intercambiamos información, experiencias, actividades con la idea de aunar esfuerzos. Esta agrupación ha ido creciendo exponencialmente y es la que tiene más entidades activas. Nos reunimos los últimos jueves de cada mes. Somos un punto de referencia de muchas entidades en el tema de la intervención con menores y familia en alto riesgo.

-          ¿Han cambiado los roles de padre y madre respecto al cuidado de los hijos e hijas?
Los modelos familiares han cambiado a una velocidad ultrasónica. Ya no es solo el modelo de familia tradicional: papá, mamá, dos o tres niños y abuelos. Tenemos familia monoparental, familia reconstituida formada con hermanastros, familia de padres gais o madres lesbianas, familia de inmigrantes... La figura del padre se va implicando en la dinámica familiar de forma muy lenta. Va apareciendo poco a poco pero en determinado contexto sociocultural, en otro se siguen reproduciendo modelos culturales y etnográficos. En nuestras escuelas de padres, en algunos distritos la presencia masculina es del 10%, en otros del 30% o el 40%. La integración del padre en la dinámica familiar no se produce a la misma velocidad que el cambio social.

-          ¿Qué significa para Málaga formar parte de las Ciudades Amigas de la Infancia?

Estamos adheridos con UNICEF al programa de Ciudades Amigas de la Infancia. Tenemos que rendirle cuentas anualmente de una serie de indicadores que nos piden. Para ello es necesario tener un plan de infancia y adolescencia con su presupuesto y en segundo lugar, un espacio de participación para la juventud. Hay que presentar una documentación muy exhaustiva con respecto al equipamiento de ciudad. Málaga sale muy bien valorada en puntuación como Ciudad Amiga de la Infancia. Lo que queremos es crecer, incorporar más colegios que representen la diversidad de la ciudad. Es algo muy positivo de este proyecto, que es muy integrador. 



Entrevista realizada como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicada en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

Unanimidad por el futuro


“La participación infantil consiste en que, cumpliendo la Convención de los Derechos del Niño que se aprobó en el año 1989, hacer efectivo el artículo 12, que habla de que los niños y niñas tienen derecho a ser escuchados y a que sus opiniones se tengan en cuenta”. Así define Manuela González, coordinadora del proyecto de Participación Infantil de Málaga, este concepto moderno y en pleno crecimiento. La Convención, firmada por todos los países; sin ratificar únicamente por EE.UU. y Sudán del Sur; insta a los Estados en sus dos puntos fundamentales a “garantizar al menor que esté en condiciones de formarse un juicio propio, el derecho a expresar libremente sus opiniones sobre los asuntos que le afectan y que tales opiniones sean debidamente tenidas en cuenta”. Como explica González, la participación consiste, en definitiva, “en darles un espacio para que puedan expresar libremente lo que piensan y que se les escuche”.

¿En qué punto se encuentra Málaga respecto a este ámbito? La capital de la Costa del Sol está incluida en el Programa de Ciudades Amigas de la Infancia desde 2010. Es un programa de UNICEF cuyo objetivo es contribuir a mejorar las condiciones de vida de los niños, niñas y adolescentes mediante la promoción y la implantación de políticas municipales eficaces que garanticen su desarrollo integral con un enfoque de derechos. Ya desde 1995, el Ayuntamiento viene trabajando en esta dirección, con el compromiso expreso de que todos los derechos de la infancia se cumplan, y específicamente, el de que niñas y niños sean escuchados.

Con respecto a esta política de democracia infantil “Málaga tiene abiertas dentro del proyecto varias líneas, como la Red Municipal de Centros escolares por la participación, cuyo propósito es atender a las demandas del alumnado, pues son quienes viven la calle y muchas cosas de las que piden quizá no son tenidas en cuenta por el Ayuntamiento”, explica González. La intención es que todos los centros educativos de la ciudad se sumen a esta red, que en la actualidad integra 73 escuelas e institutos.

Como miembro de las Ciudades Amigas de la Infancia, Málaga acude cada dos años a los Encuentros de Consejos de Participación Infantil y Adolescente. Son espacios donde niños y niñas de distintos municipios del país debaten sobre asuntos que les preocupan. En 2016, representantes de la juventud española redactaron el Manifiesto de Santander, en el que expusieron sus demandas a nivel de educación, igualdad de oportunidades, bienestar y política. La necesidad de fomentar espacios de encuentro y de convivencia con gente de diferentes razas y culturas, una educación más práctica que teórica, acabar con la guerra y las fronteras fueron algunas de las demandas y conclusiones a las que llegaron de acuerdo común. Ana María Ordóñez, Sonia Rodríguez y Lorena Gómez, trabajadoras del CEMAIF, coinciden en que las peticiones realizadas por la juventud suelen estar dirigidas a la mejora de sus centros educativos y a las zonas en las que viven: se quejan de la falta de vigilancia policial en los espacios públicos; pues se sienten desprotegidos, reclaman más zonas verdes, mejor limpieza de las calles, toldos para los patios...

Roger Hart, profesor de psicología y geografía de la Universidad de Nueva York y experto en derechos de la Infancia entiende participación infantil como “algo dinámico, circular, flexible y adaptable al contexto y circunstancias”. Según su escalera de participación, que distingue los diferentes peldaños según la calidad de ésta, el mejor modelo de participación infantil es en el que “el proceso lo inician los niños, pero cuentan con la participación de los adultos en la toma de decisiones. Generalmente solo los adolescentes tienden a incorporar a los adultos a los proyectos diseñados y administrados por ellos mismos”. La participación efectiva está garantizada en la ciudad de Málaga, como afirma Ana María Ordóñez: “a la juventud se le escucha bastante en el ámbito político, sobre todo través del Consejo Municipal de Infancia”.

En el Pleno Municipal Infantil XXIII de este 17 de diciembre, celebrado tres días antes de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos de la Infancia, niños y niñas de Málaga han aprobado varias mociones, de manera unánime, sobre alimentación saludable, comunicación y redes sociales, medio ambiente y ciudad. Destacan peticiones como la de eliminar el aceite de palma de los comedores escolares, crear una red de comunicación segura y espacios de encuentro para quedar o facilitar bicicletas públicas para jóvenes. Miguel Mejías, alumno de 3º de ESO del I.E.S Huerta Alta sí cree en la efectividad de la participación infantil, pues considera que “todas las peticiones son escuchadas, desde las más simples hasta las más importantes”.

Si bien queda claro que la juventud empieza a dar sus primeros pasos en la política española, los factores tecnológicos y comunicativos pueden resultar claves para su definitiva consolidación. José María Sánchez, ex-subdirector general de Infancia y actual Director del Instituto Andaluz de Administración Pública, afirma en su ensayo Nuevos escenarios de participación infantil en la sociedad del conocimiento que “en las sociedades del conocimiento, los valores y prácticas de creatividad e innovación van a desempeñar un papel muy importante para dar respuesta a las nuevas necesidades de la humanidad, y es lógico, que los niños las personas más creativas e innovadoras no puedan seguir pasando desapercibidas en los procesos participativos y productivos”.

Ariola Malaj ha sido la alcaldesa elegida democráticamente por sus compañeros y compañeras en el Pleno Municipal Infantil. Esta estudiante del colegio Ave María considera que “el mayor logro conseguido hasta ahora es ser escuchados”. Con 15 años, esta malagueña ha decidido estudiar Derecho y se plantea entrar en política. El futuro de la participación infantil suena prometedor.



Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

El Bono de Alimentación se reparte entre más familias con el mismo presupuesto del año pasado



Surgido en 2015 dentro del acuerdo de investidura entre Partido Popular y Ciudadanos, el Bono de Alimentación es un complemento económico dirigido a los hogares con una media de ingresos bajos, cuyo objetivo es garantizar sus necesidades domésticas básicas. El último informe que estudia el perfil de las familias beneficiarias del Bono establece que, desde su implantación hasta hoy, ha crecido el número de familias que lo han recibido. Así pues, en 2017 la cifra ha aumentado un 41,39% con respecto al año anterior.

Los requisitos para la convocatoria de 2017 han sufrido modificaciones respecto a los años anteriores. Los solicitantes debían acreditar la titularidad de una vivienda que coincidiera con el domicilio del empadronamiento y no poseer más de una. A su vez, también se pedía estar al corriente de los pagos, no ser perceptores de otras prestaciones reguladas en el reglamento de los servicios sociales comunitarios del Ayuntamiento de Málaga durante 2015 o 2016 y haber justificado otras prestaciones económicas anteriores. La última exigencia para poder recibir el Bono de Alimentación tomaba como referencia el Salario Mínimo Interprofesional de este año (707,60€/mes).

Las personas beneficiarias debían pertenecer a una unidad familiar. En este caso, la constituida por familias compuestas por una persona adulta que tuvieran hijos o hijas con lazos de parentesco por consanguinidad o por adopción hasta segundo grado, y familias biparentales que estuvieran relacionadas entre sí por matrimonio, pareja de hecho u otra relación debidamente acreditada y tuvieran hijos o hijas con lazos de parentesco por consanguinidad o por adopción hasta segundo grado, y que en ambos casos convivieran efectivamente en un mismo domicilio.

A grandes rasgos, en las bases de cada año, se establecen diferentes requisitos económicos en función del número de personas que componen la unidad familiar. La cuantía de dicha prestación para 2017 ha sido de 100€ mensuales por persona y parte de la unidad familiar, con un límite de 600€. En total, la convocatoria de este año ha tenido un presupuesto de 300.000€, la misma cantidad que el año anterior.

En cuanto al nivel de ingresos de las unidades familiares hay que señalar que en la convocatoria de 2015 no se estableció una cuantía mínima para obtener el bono, repercutiendo esto en el perfil de familias beneficiarias (todas ellas sin retribución económica). En contraposición, en 2016 y 2017 los requisitos establecieron que las familias beneficiarias podían recibir retribuciones cuyos límites estuvieran entre el salario mínimo interprofesional y un máximo que aumentó, pasando de los 1.551,29€  en 2016 a los 1.769€ este último año.

La unidades familiares beneficiarias de la convocatoria 2016 y 2017 fueron en su mayoría familias compuestas por dos personas adultas con uno y dos hijos o hijas a cargo. Sin embargo, durante 2015 como resultado de no establecerse un índice económico mínimo, este perfil cambia, predominando familias con una persona adulta (mujer) con un/a hijo o hija sin ingresos.

En este estudio se ha analizado la distribución del bono por distritos municipales. Los datos aportan información valiosa acerca de la realidad socioeconómica de las barriadas del municipio de Málaga. El informe sitúa a Carretera de Cádiz-Huelin, como el distrito donde más unidades familiares han recibido la prestación durante estos tres años desde su puesta en marcha, ya que entre el 19% y el 23% de las personas beneficiarios viven en esta zona. Es importante tener en cuenta que este distrito presenta el mayor número de personas censadas según el último Padrón Municipal de Habitantes. A su vez, Bailén-Miraflores y Cruz de Humilladero son los siguientes distritos en los que más unidades familiares han recibido esta de prestación.

La ciudad de Málaga ha sido pionera en España al promover esta prestación, que supone un complemento para las personas trabajadoras que aún percibiendo ingresos no tienen los recursos suficientes, aunque no es una respuesta definitiva para estas familias.


Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 


sábado, 25 de noviembre de 2017

“Hay que hacer políticas más transversales para atajar la pobreza infantil”



Rosario Pavón Miranda es la directora del Centro de Servicios Sociales Comunitarios de Campanillas. Con 34 años de experiencia en la profesión, hablamos con ella sobre un tema especialmente grave en su distrito como es la pobreza infantil, ya que Campanillas ocupa el segundo lugar en la capital malagueña en el índice de menores que sufren esta situación de exclusión social.


-¿Cuáles son los objetivos a corto plazo para tratar la pobreza infantil en el distrito de Campanillas?

Después de reunir los datos, es conocer e identificar a las familias para trabajar de forma personalizada. Se está haciendo un replanteamiento de los servicios para invertir mucho más en la infancia y menos en otros sectores como en los mayores. El problema es que los recursos que obtenemos van destinados a proyectos muy específicos. Sin embargo, para la pobreza infantil, no. Estoy intentando reconvertir esto.

- Ante esta situación, ¿cómo se coordina el trabajo para atender el problema de la pobreza infantil desde el centro de servicios sociales?

Es una de nuestras debilidades. Nos coordinamos en función del problema o de las personas con las que trabajamos. Nos coordinamos con los centros de salud para las familias; nos coordinamos con los colegios e institutos para los temas de absentismo, la no escolarización o la conflictividad. Aún no hemos dado el paso regulado y establecido de trabajar todos en común hacia un objetivo. A raíz del problema de la pobreza infantil, al ser el segundo distrito de Málaga que más lo sufre, es lo que estoy reconduciendo: intentar hacer un trabajo más transversal con el tema de los menores. Un trabajo en red.


- ¿Qué características o particularidades tiene la pobreza infantil en un distrito como Campanillas?

Son muy similares a los del resto de distritos porque no es un problema de una causa única, sino estructural. El estudio que hizo el Observatorio de Inclusión Social es muy aplicable a la situación en la que está Campanillas. El 13% de las familias de Málaga están siendo atendidas por los servicios sociales. El 83% tiene 4 miembros. El 54% viven de alquiler. El 57,3% son familias monoparentales. El analfabetismo aquí es altísimo. Cuando tienes una familia con estas carencias, estas dificultades, surge esta pobreza infantil. Con la crisis económica, lo notamos muchísimo, sobre todo a partir de 2012. Cuando la gente no tiene cubiertas sus necesidades más básicas es cuando más acuden a nosotros. Hay más problemas de convivencia familiar, eso provoca bajo rendimiento académico de los menores en el colegio. Las emociones familiares dentro del contexto también se ven afectadas.


- ¿Qué carencias sufre el menor en esta situación de exclusión social?

Siempre se habla de la pobreza relacionada con los ingresos de la familia. Depende de los indicadores que cojas. Unos te hablan de porcentajes, medianas, de unidad de consumo y te sitúan a las personas en el umbral de la pobreza. Otros indicadores o teorías  te hablan más de que las personas no pueden acceder a una serie de bienes: vacaciones, coche. Otros hablan acerca de la estabilidad laboral. La inseguridad laboral genera más conflictos en la familia. La gente de alguna manera se escapa de esas situaciones con consumo de alcohol, estupefacientes. Es una pescadilla que se muerde la cola. Tú consumes, no encuentras trabajo... Los niños cada vez tienen menos y los padres entran en depresión. Las carencias de estos niños son la falta de medios de subsistencia. Hasta 2010, cuando la gente venía por ayuda, le ayudábamos principalmente con mobiliario básico. Ahora estamos apoyando a niveles de alimentación y vestuario. Esto es importante. Los recursos, la demanda, la hemos aumentado un 30%.

- ¿Dónde nace en primer lugar el problema de la pobreza infantil en Campanillas?

Mi teoría, que estamos estudiando, es que Campanillas es un barrio con características semi-rurales que se ha dedicado al sector primario: la producción, la construcción.... Aquí no ha habido agua corriente hasta 1970. No ha habido un autobús público hasta el año 2000. El desarrollo del entorno del distrito ha sido posterior al de la ciudad. Aunque tiene la estructura de un pueblo, no ha tenido esos servicios, solo hasta ahora. Otro de los problemas es el analfabetismo. Tenemos dos puntos donde se concentran las familias más pobres, que son los barrios donde se han ubicado las viviendas sociales. Ha sido un error de las políticas sociales la concentración de las familias con las mismas características en los mismos puntos: sin servicios, sin autobús, recogida de basuras. Entonces aumenta la brecha aún más entre unos ciudadanos y otros.

-¿Qué efectos ha tenido la crisis económica para esta problemática?

Los efectos de la crisis los veremos más adelante. Si no podemos medidas vamos a tener unas generaciones perdidas. Los niños y niñas que hoy sufren pobreza van a ser personas pobres. Por lo tanto va a reproducir una familia pobre. Desde las políticas sociales nos tenemos que replantear cómo intervenir. Aunque des muchas ayudas, que están bien y son necesarias, si solamente tenemos estas medidas, no se va a resolver el problema.


- ¿Qué supone para Campanillas el trabajo del centro social para paliar la pobreza infantil?

Hemos cubierto muchas necesidades de las familias. Pero, a lo largo de los últimos años, como el deterioro de la población está siendo tan grave, lo único que hemos podido hacer es aumentar los presupuestos, pero no hemos hecho una política de prevención. No hemos tenido oportunidad y es lo que queremos hacer ahora. Hay que buscar el equilibrio entre las ayudas y servicios que se dan junto con la responsabilidad de las personas, pues a veces generamos dependencia. Esto hay que cambiarlo. Además, el problema de la pobreza infantil no es solo de los servicios sociales: es del sistema educativo, del sistema de empleo y de la vivienda. Entonces tenemos que hacer políticas más transversales para atajar el problema de la pobreza infantil.

-¿Está reconocida la pobreza infantil como un problema entre la ciudadanía de Málaga?


No. Ni la pobreza infantil, ni la pobreza en general se reconocen, sino que se están normalizando. Esto tiene unos riesgos. Hay una transmisión de la pobreza. Estos menores criados en pobreza seguramente serán también padres y madres pobres. La brecha para mí más importante es que la brecha de instrucción escolar y la del mercado laboral cada vez se va haciendo más ancha. Vamos a tener una población en las próximas generaciones con menos opciones para la integración laboral. Esto va a influir mucho para que la pobreza se siga generalizando.


Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

Coordinación contra el sinhogarismo



Una persona sin hogar es aquella que carece de una vivienda en todos los términos: físico, social y legal. Esta definición de FEANTSA (Federación Europea de Organizaciones Nacionales para Personas Sin Hogar) es la que utiliza María Tardón, trabajadora social de Puerta Única, para referirse a las personas usuarias de este servicio. “El sinhogarismo es una situación temporal en la que puede caer cualquiera tras una serie de acontecimientos vitales”, afirma Rosa Martín, jefa del Centro de Acogida Municipal.

En España en el año pasado según RAIS Fundación, entidad de iniciativa social no lucrativa, se estima que existen 35.000 personas sin hogar. Cáritas cifra este dato en 40.000, a las que suma 3,6 millones personas que viven en una situación de vivienda insegura (sin título legal, con notificación de desahucio o bajo amenaza de violencia) y las 5 millones que residen bajo un techo inadecuado (en estructuras temporales, asentamientos o chabolas, sin acceso a los suministros básicos o en hacinamiento).

En Málaga, la atención social, psicológica y de mediación intercultural centrada en el sinhogarismo se realiza de forma coordinada entre el dispositivo municipal de Puerta Única, el Centro de Acogida Municipal y la Agrupación de Desarrollo para personas sin hogar (PSH). La red de plazas para PSH en Málaga cuenta con un total de 310 ubicaciones, de las que 108 son del Centro de Acogida Municipal y 202 conveniadas con instituciones de la Agrupación de Desarrollo, según datos de la Memoria 2016 del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga.

María Tardón explica que anteriormente existía un perfil prototípico de persona sin hogar: hombre, mediana edad, español y consumidor de sustancias adictivas, sin embargo “ahora ha habido un incremento de familias que se quedan sin hogar y de chicos jóvenes que al salir de centros de menores se quedan en situación de calle”. Rosa Martín sostiene que “los perfiles se van moviendo y actualmente no hay tantas personas sin hogar del este o árabes”. Además, comenta la jefa del Centro de Acogida Municipal, “cuando todos decían que estábamos saliendo de la crisis hubo un aumento notable de población española sin hogar, al contrario que finlandeses o alemanes”.

“Las necesidades de las personas sin hogar en los últimos años también han cambiado, lo detectamos principalmente gracias a que varias veces al año tenemos reuniones con asociaciones como Cruz Roja en las que se analizan las mismas”, manifiesta María Tardón. “Lo que más necesitamos ahora mismo son viviendas de apoyo a las familias y para chicos jóvenes que cumplen la mayoría de edad y necesitan el empujón para encontrar empleo”, asegura.

Aunque en el número total de atenciones los varones (841 el pasado año) siguen siendo el perfil mayoritario, como muestra la Memoria 2016 del Área de Derechos Sociales, “últimamente se está notando que caen muchas mujeres”, afirma Rosa Martín, con un total de 206 atenciones en 2016. “Hay un mayor número de PSH hombres porque las mujeres tienen una red de apoyo un poco más amplia; además, ellas tienden a aguantar situaciones más críticas”, asegura María Tardón. Asimismo, explica Rosa Martín: “siempre hay más hombres en la calle que mujeres; nosotros teníamos tres galerías de hombres y solo una de mujeres”.

En general, “la ciudadanía de Málaga ve a las personas sin hogar con rechazo, como en cualquier lugar”, asiente Francisco Domínguez, enfermero del Centro de Acogida Municipal. Paula De los Santos, trabajadora social del mismo centro, puntualiza: “los ciudadanos no ven bien a las personas sin hogar si están desatendidos; pero si observan que están en algún centro o en un proceso de inserción, Málaga es muy solidaria y siempre se preocupa por ellos”. Por su parte, María Tardón comparte que “las PSH son muy invisibles, si no se vive una situación cercana estas personas no son visibles a la sociedad; las PSH es de los colectivos que no disponen de una asociación propia, por lo que es una realidad a la que nosotros queremos dar visibilidad”.

En coordinación, Puerta Única, el Centro de Acogida Municipal y la Agrupación de Desarrollo para personas sin hogar (PSH) se encargan de atender a las personas sin hogar. El objetivo de Puerta única es “ser el punto de referencia para las PSH y optimizar los recursos”, dice María Tardón. Y el Centro de Acogida Municipal pretende “acompañar a las PSH a salir de su situación a través de los planes de intervención, así como mejorar su calidad de vida y acompañarles”, comenta Rosa Martín.

El comienzo de la actuación para ayudar a las PSH se inicia con la Unidad de Calle, formada por un conductor, una trabajadora social y un mediador o psicólogo. Estos profesionales salen a la calle en busca de personas que puedan necesitar su ayuda. También, mediante llamadas de ciudadanos, profesionales del ámbito de lo social, hospitales, policía, justicia... que reciben en Puerta Única ofreciendo información sobre las PSH. “La persona viene aquí, aporta sus datos y le abrimos un expediente; después tiene una entrevista con una trabajadora social en la que recogemos toda la información que nos pueda dar y, a partir de ahí, le ofrecemos datos sobre los recursos que tenemos y la orientamos al profesional que más le puede servir”, explica María Tardón.

Carlos Jiménez, psicólogo de Puerta Única, afirma que “algunos PSH son reacios a recibir ayuda y la buscan en la parte psicológica para reducir la ansiedad, la depresión, las obsesiones...”. “Lo que nosotros entendemos como necesidades para ellos y lo que ellos entienden como prioritario es diferente”, puntualiza el psicólogo. Desde la mediación cultural también hacen una gran labor: “lo importante es facilitar la comprensión, la comunicación entre las personas de diferentes lugares y solucionar los posibles conflictos”, continúa Nordín Alghouch, mediador de Puerta Única. “Las PSH tienen la necesidad de ser escuchados y las entrevistas suelen ser muy intensas, ya que intentan descargarlo todo”, informa María Tardón.

En el Centro de Acogida Municipal atienden a las personas que les derivan desde Puerta Única, “trabajamos en red con todas las asociaciones dependiendo de las demandas que tenga la persona que Puerta Única nos asigna”, expone Paula De los Santos. “Aunque cuando se cierra esta vía de acceso por la noche, en el Centro de Acogida da la entrada un técnico auxiliar social; siempre dando preferencia a mujeres y personas mayores”, aclara Rosa Martín. “Las PSH llegan con una tarjeta de Puerta única, aquí firman las condiciones con las normativas y se les da de alta en el servicio que le corresponda: lavandería, higiene, alojamiento, comida...”, defiende esta última.

A partir de ahí “nos coordinamos a través de teléfono, e-mails y reuniones trimestrales en las que se exponen las dificultades que hayamos tenido y se habla de casos concretos, nos llamamos por teléfono continuamente y tenemos una base de datos en la que ponemos el nombre de la persona y los profesionales van reflejando la información que se trabaja con la persona”, concluye María Tardón. Tras ser atendida completamente una persona sin hogar, “en el momento que esa persona ya dispone de hogar y no necesita de un apoyo extra, se supone que ha salido de la exclusión social. Puede continuar en riesgo de exclusión, pero ya no está en situación de sinhogarismo”, comenta la trabajadora social de Puerta Única. “Ya se encuentra en una situación normalizada una persona que accede a un domicilio fijo y es capaz de mantenerlo en el tiempo”, expone Rosa Martín.

María Tardón afirma que “lo que aún hay que mejorar es hacer más visible la realidad del sinhogarismo y hacer más consciente a la ciudadanía de ello; también es importante seguir aumentando el número de plazas en los centros para las PSH”.  Rosa Martín señala, del mismo modo, algunas carencias en ese sentido: “no tenemos un centro en el que las PSH puedan hacer una convalecencia cuando salen de un hospital ya que durante el día se desalojan las habitaciones para limpiarlas, también faltan recursos para enfermos mentales mujeres en situación de calle”.  También “se necesita material más nuevo y de urgencia o un médico”, “los medios siempre se pueden mejorar”, concluye Francisco Domínguez.

Los profesionales que trabajan con las personas sin hogar generalmente encuentran una respuesta positiva en las PSH. Paula De los Santos expone que “aunque lo más desagradable es cuando, en casos puntuales, se tienen que retirar a los niños de las familias, habitualmente las PSH muestran agradecimiento tras recibir ayuda, incluso traen algún ramo de flores”. Rosa Martín, se siente orgullosa con su profesión, cuenta: “es sorprendente ver a unos trillizos que estaban siempre en hospitales y ahora te saludan por la calle; ver a un niño con hemofilia, que estaba en un piso de acogida con sus padres argentinos, actualmente como entrenador de fútbol en Rincón de la Victoria…, “Yo con cosas pequeñas soy feliz; es un trabajo duro pero bonito”, asegura.




Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Kepler 22b


Los objetos prestados
suelen ser los más valiosos.
Al parecer, en una escala
de cero al infinito,
el simple gesto de sentirnos
dueños de lo impropio
nos hace vulnerables.
Es una conjetura, por supuesto;
nunca se me dio bien
ser partícipe de verdades absolutas.
El poder que otorga
hacer un hueco a lo desconocido
y, aún más allá,
darle cobijo sabiendo
que pronto ese espacio
volverá a llenarse de vacío,
acelera el ritmo cardíaco
hasta asimilarse a breves
e intensas tormentas de verano.
Lo ajeno tiene la capacidad
de desplegar cada una
de nuestras páginas en una sola caricia.
Sin más, un pedazo de locura extraño
y otro propio se convierten en cordura.

viernes, 13 de octubre de 2017

Prevención como derecho social



Como afirmaba el escritor y filósofo Baltasar Gracián: prevenir es la acción previa a remediar más asequible y fructífera. Teniendo en cuenta a la Real Academia de la Lengua Española, la prevención, en su segunda acepción, es la preparación y disposición que se hace anticipadamente para evitar un riesgo o ejecutar algo. Dentro del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, el Departamento de Prevención Comunitaria define este concepto como el hecho de desarrollar acciones y programas con el objetivo de mejorar la formación integral y la calidad de vida de las personas. Es “el encargado de realizar y llevar a cabo proyectos para disminuir o precaver ciertas problemáticas sociales”, explica la profesional María del Carmen Moreno Cabanillas.
            Desde este Departamento se diseñan actuaciones con el fin de evitar riesgos y/o reducir la frecuencia de ciertas problemáticas sociales, a partir de una acción anticipatoria. “Se pretende promocionar estilos de vida saludables mediante la implementación de programas de prevención comunitaria, para lo que se han diseñado diferentes planes e instrumentos de participación de las entidades sociales; apoyándonos en las redes naturales de relación, en los grupos humanos y en los recursos que tiene la propia ciudad de Málaga”, afirma María José Rodríguez Acosta, trabajadora social funcionaria.  Esta sección se centra en numerosas cuestiones comunitarias como las adicciones con o sin sustancia, el contagio de VIH/Sida, la discriminación por razón de orientación y/o identidad sexual o los problemas de salud derivados de una alimentación inadecuada y/o el sedentarismo. Para tratar estas materias desarrollan actuaciones junto a las entidades sociales como El Día mundial de la lucha contra el cáncer infantil, el Día mundial sin tabaco, el Día mundial del orgullo gay, el Día de la prevención del suicidio, la Carrera Solidaria San Silvestre...
El objetivo general del Departamento son estas acciones, como comenta la profesional Margarita Reiner López: “La prevención en diferentes ámbitos con la finalidad de evitar problemáticas sociales como por ejemplo: problemas de salud derivados de una mala alimentación y/o el sedentarismo, prevención ante el suicidio, Sida, adicciones...” Asimismo, manifiesta la trabajadora María José Rodríguez Acosta: “la meta es lograr que el Departamento de Prevención sea impulsor y referente de las actuaciones preventivas que se realicen en el ámbito municipal, y prestando especial atención a los grupos más vulnerables”.
Asuntos que tienen siempre en cuenta dos principios fundamentales: el Modelo Sistémico-Ecológico, ya que contempla los factores de riesgo y de protección existentes en cada uno de los contextos que repercuten en el desarrollo de las personas como el resultado de la interacción entre cuatro sistemas que interactúan y se influencian mutuamente; factores individuales, interpersonales, contexto social y sociocultural. Y la Participación social, debido a que la mayor parte de las actuaciones se realizan de la mano de las entidades sociales municipales que trabajan en el ámbito concreto en el que se quiere intervenir, por ejemplo con Asima o con la Asociación Málaga Sana.
Asimismo, trabajan a través de la metodología de trabajo de agrupaciones de desarrollo, es decir: grupos de trabajo en red compuesto por las entidades sociales que trabajan en un ámbito concreto, para el consenso de actuaciones en común que tengan como objeto la sensibilización e información para prevenir diversos problemas. Además, las 7 personas que conforman el equipo profesional desde el Área de Derechos Sociales (una trabajadora social funcionaria, dos trabajadoras sociales, dos educadoras sociales, un diseñador gráfico y una persona externa contratada por empresa) organizan su labor mediante aportaciones y acuerdos que guían el camino de su labor, como expresa el diseñador gráfico Guillermo Capellán López.
Este equipo de Prevención Comunitaria cuenta actualmente con las incorporaciones de profesionales que provienen del Plan de Empleo Joven y Empleo30+ que, según Judit Cano Prieto: “aportan nuevas ideas en cuanto a los proyectos previamente iniciados, ya que al ser un gran equipo multidisciplinar cada miembro contribuye con diferentes perspectivas ante un objetivo común”. Esta parte del personal actualmente centra su actividad en un proyecto para informar y prevenir sobre la obesidad infantil y los trastornos alimenticios en el entorno escolar, como expone María Sandra Guerrero Martínez.
Según describe María José Rodríguez Acosta: “la materialización del trabajo del Departamento se realiza de forma coordinada con tres Agrupaciones de Desarrollo: contra el cáncer, Prevención de Adicciones y LGTBI”. La sección de Prevención también colabora en la ejecución de planes con diversos órganos, como es el caso de la ejecución del Plan Municipal Málaga Ciudad Saludable en el que coopera la Mesa Técnica con la Agrupación de Desarrollo Ciudad Saludable. Este plan “es la actuación que más trabajo da actualmente, la más llamativa”, afirma Rodríguez Acosta. Un proyecto que incluye numerosas actuaciones como: talleres de fruta, cursos de cocina, la carrera de San Silvestre, con la asociación bebés robados, talleres de higiene bucodental, el día de la familia...
Asimismo, también desarrollan desde el Departamento numerosas actividades puntuales para apoyar a determinados colectivos: “en lo que llevamos de año, hemos apoyado más de 30 iniciativas de entidades sociales en materia de prevención: AVOI, CUDECA, La Caixa, Asilo de los Ángeles, Adaner, San Juan De Dios...”, explica Rodríguez Acosta. De igual modo, “en materia de adicciones hemos cerrado las intervenciones previstas en el programa Ciudades ante la Droga y estamos elaborando el programa para la nueva convocatoria”.





Reportaje realizado como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicado en el Boletín Informativo de Derechos sociales 

“La nueva ley sitúa a los trabajadores sociales como los profesionales de referencia en la atención a las personas”



Auxiliadora Martínez Moreno es jefa de Servicio de Acción Comunitaria y  Dependencia desde hace 8 años. Trabajadora social de formación, obtuvo su plaza de funcionaria en 1993. Empezó su trayectoria profesional como educadora social en el Centro de Acogida Municipal durante 4 meses para pasar más tarde a desempeñar sus funciones de trabajadora social. La entrevista se centra en los cambios que ha provocado la nueva ley 9/2016, de 27 de diciembre, de Servicios Sociales de Andalucía.

¿Cuáles cree que son las diferencias más importantes entre la nueva ley y la anterior?
Esta es una ley muy esperada; desde 1988 hasta la nueva ley se han producido importantes cambios que requerían de una nueva ley. Los Servicios Sociales en Andalucía han experimentado un importante avance y modernización, sobre todo desde la puesta en marcha de la Ley 39/2006 de promoción de la Autonomía personal y Atención a las personas en situación de dependencia. La constante aparición de nuevas necesidades y nuevos riesgos, así como la gran experiencia acumulada de servicios públicos, hace necesario una nueva regulación que responda a las nuevas necesidades de las familias para adaptarse a las circunstancias, a la actualidad y al futuro inmediato.
Esta nueva ley, a diferencia de la anterior, garantiza el derecho subjetivo a los servicios sociales, se centra en la ciudadanía como usuaria de los servicios sociales promoviendo su participación a nivel individual y como colectivo y, sobre todo, garantiza el derecho universal de todas las personas a las prestaciones y servicios sociales para alcanzar su plena interpretación, poniendo el acento especialmente en colectivos más vulnerables.
Importante destacar la voluntad de las personas a participar de los recursos y de la intervención.
Además destacar que el catálogo de prestaciones confirma que los servicios sociales comunitarios son la puerta de entrada al sistema.
Los cambios en lo social han dado un vuelco tremendo. Desde el 88 hasta ahora han experimentado un importante avance, afortunadamente, los servicios sociales se han consolidado como un servicio de protección social con la dependencia, la crisis económica y social.

¿Por qué piensa que ha tardado tanto en renovarse la ley desde 1988?
Creo que son múltiples los factores. Servicios Sociales es un sistema dirigido a toda la población, sin embargo siempre se ha visto como que está dedicado solo para los pobres. ¿Por qué ha tardado tanto en renovarse? Porque ni interesa, ni ha interesado. Tiene unos costes elevadísimos. Visibilizarnos nos ha supuesto un gran esfuerzo a los trabajadores sociales. Hay muchas personas que ni siquiera saben lo que somos. Hay un momento clave en nuestra trayectoria que es la puesta en marcha de la Ley de Dependencia, un salto a la normalidad, cuando cualquier persona de cualquier estatus social acude a los Centros de Servicios Sociales Comunitarios para iniciar el expediente de valoración de dependencia. Así empezamos a ser más conocidos.

¿Qué es lo más novedoso de esta ley?
Por un lado, el reconocimiento de la función del profesional de referencia y la libre elección como elemento garantista. La Comunidad Autónoma tiene la obligatoriedad de garantizar la financiación en coordinación con otros sistemas de protección.

¿Encuentra algún aspecto negativo en la ley?
Esta ley presenta algunas debilidades entre ellas la financiación, no garantiza ni obliga a las administraciones implicadas a reservar cantidades específicas que sean suficientes para garantizar la cobertura de las prestaciones garantizadas y las prestaciones condicionadas, tan solo que las partidas para financiar los servicios sociales serán las que se contemplan en los presupuestos.

¿Qué supone la nueva ley para los Centros de Servicios Sociales Comunitarios?
Los centros de servicios sociales comunitarios son la puerta de entrada al ciudadano y  por tanto la atención primaria. Así que el reconocimiento de la figura del profesional de referencia se verá definitivamente establecido en los centros de servicios sociales, así como el reconocer las prestaciones como garantizadas se realizará desde los propios centros de servicios sociales y por el profesional de referencia.

            ¿Cuál será el siguiente paso que tenemos que dar?
Actualmente estamos facilitando información sobre la situación actual de los centros de servicios sociales tanto UTS (Unidades de Trabajo Social), profesionales, distribución territorial, mapa de servicios sociales. La Consejería nos remitirá el diagnóstico actualizado sobre el mapa de servicios sociales. 

¿Quiere añadir algo más?
Hay que tener confianza en la ley y por tanto tenemos mucha ilusión en abordar y poner en marcha todas las normativas, decretos... que den respuesta a las novedades de la ley, todo ello deberá venir acompañado de partidas presupuestarias.


Entrevista realizada como periodista del Ayuntamiento de Málaga y publicada en el Boletín Informativo de Derechos sociales